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Estos cuadros orgánicos de madera no compiten con la pintura tradicional, pero sí tienen algo que a veces resulta difícil encontrar: atrevimiento e identidad.
Fotografiar la belleza de una flor abierta es algo que hacemos frecuentemente. Esa belleza es la que quiero transmitir en esta pieza. Delicadeza, cierto aire romántico y sutileza irradia esta pareja de cuadros en perfecta armonía con la naturaleza.
He pintado el marco con chalk paint blanco antiguo, además presenta zonas desgastadas y está protegido con barniz al agua. Las rodajas son muy suaves al tacto y están protegidas con cera para resaltar la belleza de la veta.
Te sorprenderá ver la variedad de colores de nuestros árboles: desde ocres otoñales hasta elegantes marrones en el olmo. Tonalidades rojizas en los prunos que ni te imaginas. La singularidad de la encina y el olivo con su veteado irrepetible, así como la eterna presencia de nuestros pinos con su anillado característico. No trabajo con maderas exóticas, no las necesito.
También puedes ver la colección completa de cuadros grandes de madera en la tienda. Obras hechas a mano que cambiarán tu sala de estar porque cada vez que las mires descubrirás algo diferente.
Que tengas un gran día.