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En la elección de una pieza de arte siempre hay elegancia y distinción, pero ahora hay un toque de inteligencia.
Una escultura de pared irrepetible que no es para todo el mundo. Hecha sin prisa cuya belleza imperfecta y elegancia tranquila, añaden un plus de calidez y seducción diferente a lo que has visto hasta ahora, y que tus visitas y clientes recordarán.
Mediante una técnica japonesa, Shou Sugi Ban, quemo superficialmente la madera y después la esculpo con un cepillo de púas de latón. De esta manera consigo resaltar el relieve de la veta de tal forma que es imposible resistirse a acariciar la pieza.
Es el resultado de experimentar para ir más allá de lo que se ve.
Está creada a partir de piezas de madera recuperada que tienen su propia historia. Bellas imperfecciones y huellas producidas por el paso del tiempo, igual que las personas. Y eso determina un carácter único que no encontrarás en ninguna otra pieza de arte.
Este enlace te lleva al proyecto decorativo de este cuadro de arte sostenible que llevé a cabo para un cliente francés. Una gran obra que realicé en dos partes debido a su tamaño.
Que tengas un gran día.